{"id":784,"date":"2024-07-09T10:59:47","date_gmt":"2024-07-09T09:59:47","guid":{"rendered":"https:\/\/assemblea.montserrat.es\/el-ocio-particular-de-un-municipio-valenciano-del-siglo-xix-en-el-romance-de-antonio-palanca\/"},"modified":"2024-07-09T11:23:04","modified_gmt":"2024-07-09T10:23:04","slug":"el-ocio-particular-de-un-municipio-valenciano-del-siglo-xix-en-el-romance-de-antonio-palanca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/assemblea.montserrat.es\/es\/el-ocio-particular-de-un-municipio-valenciano-del-siglo-xix-en-el-romance-de-antonio-palanca\/","title":{"rendered":"El ocio particular de un municipio valenciano del siglo XIX, en el romance de Antonio Palanca"},"content":{"rendered":"\n<p>l<\/p>\n\n<p>Os quiero mostrar en esta ocasi\u00f3n, la recopilaci\u00f3n de la publicaci\u00f3n de <em>Las Provincias<\/em> , del 2 de agosto de 1904, del romance po\u00e9tico que escribi\u00f3 Antonio Palanca, y que no es sino el retrato m\u00e1s puro y costumbrista del pasado de una peque\u00f1a localidad valenciana all\u00e1 por el siglo XIX, que bien la podr\u00edamos situar en la Ribera, y de un domingo cualquiera, donde lo habitual era ir a la misa mayor y, despu\u00e9s, cada uno llenaba el tiempo libre como pod\u00eda dentro de la poca oferta disponible . Acudir a la taberna a beber, conversar y jugar a las cartas, se tratar\u00eda de lo m\u00e1s com\u00fan para una parte de los hombres, una minor\u00eda. Porque el ocio va muy relacionado con la \u00e9poca y con la econom\u00eda. Palanca nos describe a modo de verso c\u00f3mo se organizaba el ocio en el pueblo para este particular sexo masculino, desde la misma salida de la misa hasta culminar con la partida de pelota de la tarde.<\/p>\n\n<p>Se trata de una localidad peque\u00f1a, agr\u00edcola y rural, donde el tema m\u00e1s cualitativo de debate entre los hombres es el campo y las cosechas, sin faltar la predicci\u00f3n del tiempo, tan peque\u00f1o el pueblo que s\u00f3lo hab\u00eda un maestro en la escuela, que junto con el m\u00e9dico, el cura y el menescal formaban la parte ilustrada y culta, lo que el autor denomina: \u201ccargos oficiales\u201d. Encontramos tambi\u00e9n la existencia de un convento junto a la iglesia, en la plaza, y al no hacer menci\u00f3n a ning\u00fan casino o sociedad, entendemos que todav\u00eda no exist\u00eda, porque la escena se remonta a tiempo anterior al asociacionismo, y la podr\u00edamos situar en la d\u00e9cada de 1860, cuando las partidas de pelota de los pueblos surg\u00edan espont\u00e1neas y se arreglaban entre la misma gente local, y en algunos casos se a\u00f1ad\u00eda alg\u00fan jugador afamado de fuera, en este caso concreto , las apuestas corr\u00edan por el Xato o por el Pelat.<\/p>\n\n<p>Es curioso que el autor tampoco hace menci\u00f3n a ninguna taberna, porque haber hab\u00eda al menos una, pero quiz\u00e1s evita la imagen negativa, no estaba bien visto frecuentar estos lugares, simplemente con una ojeada a las ordenanzas municipales de Montserrat de 1880 lo podemos constatar : \u201c<em>En el interior de las tabernas se guardar\u00e1 orden y procurar\u00e1n los due\u00f1os que no se alborote, tanto conversando fuerte, como cantando en descompasados \u200b\u200bgritos, evitando adem\u00e1s disputas acaloradas y que puedan venir a las manos<\/em>\u201d; y otro art\u00edculo: \u201c<em>A todo individuo que se observe concurrir con mucha frecuencia en las tabernas sin dedicarse al trabajo y sin tener bienes ni industria, se le considerar\u00e1 como vago y ser\u00e1 entregado al tribunal competente<\/em>\u201d.<\/p>\n\n<p>El romance est\u00e1 escrito antes de los criterios de normativizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, sin embargo, su verso es tan claro y colorido que perfectamente se entiende porque es la lengua que se habla en la tierra, como la pintura de un lienzo que se mantiene intacta en el tiempo. No s\u00e9, leyendo el verso en todo el conjunto, me viene a la mente la imagen de la pintura de Jos\u00e9 Bru Albi\u00f1ana: <em>\u201cEl Juego de Largas (1882). Museo de Bellas Artes San P\u00edo V\u201d.<\/em> En este cuadro todav\u00eda se puede ver a alguna mujer o, mejor dicho, una chica, que sale atrevida a la calle entre tanto p\u00fablico espectador masculino, parece estar conversando con un joven, seguramente festejando.<\/p>\n\n<p>Como la publicaci\u00f3n hace referencia a que la poes\u00eda fue premiada en los Jocs Florals, es f\u00e1cil conseguir el segundo apellido del autor y gracias al compa\u00f1ero cronista de Alzira, Aureli\u00e0 Lair\u00f3n, me facilit\u00f3 informaci\u00f3n para confirmar que Antonio Palanca i Hueso era hermano de Francesc Palanca i Roca, este \u00faltimo reconocido alzire\u00f1o que destac\u00f3 como dramaturgo. En esa ciudad se hace entrega anualmente del premio de teatro que lleva el nombre de Francesc Palanca. Efectivamente, el padre, Palanca i Roig, panadero de profesi\u00f3n y nacido en Sagunto, enviud\u00f3 al morir Maria Roca, en 1838, y se cas\u00f3 con Rosa Hueso. Viv\u00edan en Valencia en la plaza de Sant Dom\u00e8nech, en una buhardilla. Se trataba de una familia muy humilde. Antonio, de gran talento po\u00e9tico, naci\u00f3 en 1848 y regent\u00f3 durante gran parte de su vida un puesto de flores en la plaza de la Constituci\u00f3n y, tambi\u00e9n, al igual que el hermano, escribi\u00f3 obras de teatro y muchas de poes\u00edas . Formaba parte del c\u00edrculo de Lo Rat Penat. Falleci\u00f3 en 1905.<\/p>\n\n<p>Es muy probable que en el dise\u00f1o de este romance, Antoni Palanca guardara el recuerdo de su infancia de las visitas a los pueblos de donde eran originarios los padres, porque todav\u00eda contar\u00eda all\u00ed con familia, y de esa visi\u00f3n rural de 1860 durante su adolescencia. Hay un dicho de esa \u00e9poca que el autor nombra en este romance: \u201cComo el gallo de Mor\u00f3n\u201d; y que muchos de nosotros todav\u00eda hemos escuchado alguna vez: salir sin plumas y escaldado.<\/p>\n\n<p>El libro de Recaredo y Victor Agull\u00f3, \u201c <em>El<\/em> juego de pelota <em>a trav\u00e9s de la prensa valenciana 1790-1909\u201d<\/em> , tambi\u00e9n hace menci\u00f3n de este hermoso romance.<\/p>\n\n<p><strong>Marcos Campos A\u00f1\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n<p><strong>Cronista oficial de Montserrat<\/strong><\/p>\n\n<p><em>Despu\u00e9s de o\u00edda la misa mayor o conventual, y haber pasado media ma\u00f1ana, sentados en el coro cantando; mientras las mujeres se afanan huyendo a hacer la comida, porque est\u00e1 ya cerca del mediod\u00eda y est\u00e1 en el fuego el gato; todos los hombres viejos y j\u00f3venes, viudos, solteros y casados, en la plaza de la Iglesia pasan un rato charlando.<\/em><\/p>\n\n<p><em>Aqu\u00ed ves en un c\u00edrculo a los m\u00e1s doctos del poblado queriendo arreglar la Espa\u00f1a, cosa que no puede conseguir nadie, por tup\u00e9 que tenga; y en otro m\u00e1s all\u00e1 uno que la tira de astr\u00f3logo asegurando muy formal que no tarda nada en llover, y que lo adivina, \u00a1claro! Y como tiene un calendario de huesos, \u00a1no se equivoca en jam\u00e1s! Y ah\u00ed hablan de cosechas, mientras al lado arreglan una partida de pelota unos cuantos chavales. All\u00ed est\u00e1 el gatillo, galleando, y diciendo que no hay guapos que se le ponen delante, a largas ni a cortas; pero como siempre hay para un macho otro macho, y todos pensamos tocar el dedo en el cielo, no falta quien entre ri\u00e9ndose y tufado, le propone una partida para esa misma tarde.<\/em><\/p>\n\n<p><em>Admitida por el otro, convienen cu\u00e1les jugar\u00e1n en cada bando, aportando lo que deben perder o ganar. Y \u00e9ste pone por el Xato, y otro por el Pelado, y se arma all\u00ed un maragallo unos riendo y otros hablando que no se entiende ni el demonio; la suerte de que la batalla de las doce pone freno y paran todos al instante. Pa\u00f1uelo, gorro o sombrero se quita cada uno de la cabeza. Rezan el Ave Maria y apenas hacen la se\u00f1al de la Cruz, se despiden no sin convenir antes la hora del hecho, pero hecho que tienen que empezar.<\/em><\/p>\n\n<p><em>Apenas las cuatro y media de la tarde han sonado, y ya la calle de la Iglesia como un hervidero est\u00e1 de gente, que ha sabido la apuesta que aquella ma\u00f1ana se ha pactado. Llegados a la pared, y de una parte a otra parte de la calle, los chicos y los hombres en fila se van colocando, de pie la inmensa mayor\u00eda, y algunos otros en cuclillas. No es extra\u00f1o en una entrada ver al cura sentado, en compa\u00f1\u00eda del m\u00e9dico y otros cargos oficiales, como por ejemplo, el alcalde, el maestro y el menescal, todos esperando la partida, que ya tarda en empezar.<\/em><\/p>\n\n<p><em>\u00abHombre, vamos, vamos!\u00bb un cepo les dice en voz reposa.<\/em><\/p>\n\n<p><em>\u201cXe, \u00bfque se han arrepentido?\u201d y dice otro.<\/em><\/p>\n\n<p><em>\u00ab\u00a1Que se hace tarde!\u00bb gritan algunos.<\/em><\/p>\n\n<p><em>Y al momento, como si fuera una se\u00f1al, ves salir a los jugadores, puestos todos de punta en blanco. Es decir, en calzoncillos y camisa, remangados hasta m\u00e1s arriba del codo, y algunos con el guante puesto.<\/em><\/p>\n\n<p><em>En un chavo o aguileta que en el aire va lanzado a cara o cruz, deciden el saque de empezar. Cada uno se pone en su puesto, y la pelota cogiendo lo que ha decidido la suerte, y diciendo muy fuerte \u201cah\u00ed va\u201d, la bota enseguida, y se escucha un chasquido contra el guante, y bajo el brazo, dando media vuelta l env\u00eda&#8230; a d\u00f3nde quiere ella ir.<\/em><\/p>\n\n<p><em>Como si fuera el man\u00e1 a caer, todos al cielo levantan la cabeza; al tiempo que los contrarios van de frente o reculando para poder alcanzarla; la juegan, vuelve a pasar, y si no la contrarrestan, el marcador al instante le da en voz fuerte el quince al que acaba de restar. Y de nuevo, los mismos van sacando de all\u00ed en adelante, hasta que se han hecho dos rayas, o vale y raya, da igual, porque cambian de puesto; y as\u00ed siguen jugando hasta terminar la partida, si termina aquella tarde.<\/em><\/p>\n\n<p><em>Y cuenta de quince a treinta, de treinta suben a vale, y de vale a tantos cinco, y se van entusiasmando. Si la partida se iguala, el p\u00fablico no para de apostar a favor del m\u00e1s afortunado.<\/em><\/p>\n\n<p><em>Hasta aqu\u00ed el juego es serio, pero como no falta nunca la parte c\u00f3mica de los casos, a lo mejor no es extra\u00f1o ver chorrar la miel a alguien, que la nariz le han aplastado si lo toman por la pelota, o encontrarse un sis\u00f3n falso cualquiera de los jugadores, quiero decir, hacerse un chich\u00f3n grande, tropezando y yendo al suelo, o quedarse espatarrado haciendo pinos para sostenerse entre s\u00ed caigo o no caigo, o bien besar la pared, que de todo se ve pasar .<\/em><\/p>\n\n<p><em>En fin, que se divierten quienes juegan, y quienes van a presenciar la partida; sobre todo los que han quedado como el gallo del Mor\u00f3n perdiendo los quienes y cansados. No quiero decir nada de los que han sacado del juego alguna se\u00f1al o mataura y ya tienen unos cuantos d\u00edas que rascar: que esos pierden vale y raya y la pelota encalada.<\/em><\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"686\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/assemblea.montserrat.es\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/prensa_0130-686x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-781\" srcset=\"https:\/\/assemblea.montserrat.es\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/prensa_0130-686x1024.jpg 686w, https:\/\/assemblea.montserrat.es\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/prensa_0130-201x300.jpg 201w, https:\/\/assemblea.montserrat.es\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/prensa_0130-768x1147.jpg 768w, https:\/\/assemblea.montserrat.es\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/prensa_0130-1029x1536.jpg 1029w, https:\/\/assemblea.montserrat.es\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/prensa_0130-1371x2048.jpg 1371w, https:\/\/assemblea.montserrat.es\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/prensa_0130-scaled.jpg 1714w\" sizes=\"(max-width: 686px) 100vw, 686px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Juego de Largas (1882). 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